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Entrevistas
6-06-2014 | comentarios1
“Amo la creatividad; un artista nunca puede dejar de crear”
Enrique Salamanca, pintor y escultor, autor del “cubo” de AZCA
“Amo la creatividad; un artista nunca puede dejar de crear”

Los tetuaneros reconocerán “Cilindros en el espacio”, el cubo de acero que, apoyado sobre uno de sus vértices, descansa en el interior de AZCA. Es sólo una de la docena de esculturas públicas que Enrique Salamanca (Cádiz, 1943) tiene diseminadas por Madrid –35 en toda la Comunidad–, lo que le convierte en el autor más expuesto en la capital, sólo por detrás de Mariano Benlliure. Entre las más cercanas, también se encuentra el homenaje a Tierno Galván en el parque de La Vaguada o la "Estrella de la Libertad" que corona el Nudo Norte. Aprovechando la exposición de su obra en la sala Pablo Serrano, el autor charló con "Tetuán 30 días", y expresó su deseo de que la muestra recorriera varios distritos y municipios madrileños.  

 

T30d: ¿Qué tiene de especial la escultura pública?  

E.S: Es una escultura didáctica, que busca enseñar al observador que pasea por la calle. En este tipo de obra se incorpora, además, la ciencia. Por ejemplo, desde el centro de cálculo de la Universidad, ya veíamos hace 40 años que el ordenador se iba a incorporar al mundo actual y lo trabajamos en la plástica.

 

T30d: ¿Quién encarga o cómo se propone una escultura pública?

E.S: En ese caso la creatividad va en paralelo con el urbanismo. En los 70 los artistas plásticos buscaban arquitectos y ambientes de la ciudad, y ellos les encargaban obras como remate de sus edificios. Así ocurrió con Juan Antonio Ridruejo en el cilindro de AZCA. Luego fueron los Ayuntamientos quienes se interesaron directamente.

 

T30d: ¿Ese fue el caso del homenaje a Tierno?

E.S: Fui a ver al alcalde Tierno Galván, y me dijo que se iba a hacer un centro cultural y un parque en La Vaguada. Allí realicé la “Banda ensamblada en un octaedro”, una forma geométrica basada en mi obra creativa personal [marcada por la llamada banda de Moebius, forma resultante de juntar los extremos de una cinta, dando media vuelta a uno de ellos]. Después vinieron otras, como la “Ventana a Madrid”, en el parque de San Isidro, que era un espacio que me interesaba mucho.

 

T30d: Tras esas obras, junto con la “Estrella” del Nudo Norte, comienza a recibir encargos de fuera de la capital…

E.S: En los años 90 me empecé a mover por los alrededores de Madrid, donde los Ayuntamientos ya sabían que existía, y les gustaba. Así, tengo obra en Getafe, Móstoles, Coslada, Navalcarnero o Fuenlabrada, que cuenta con el centro Tomás y Valiente, muy implicado en la escultura, y cuyo alcalde parece muy interesado en mi obra.


T30d: ¿Cómo se trabaja ahora que las administraciones, principales clientes de la obra pública, no tienen dinero?

E.S: No lo tienen, pero han de seguir invirtiendo en ella, igual que lo hacen con la música, el teatro o las pantallas para el fútbol. Pueden establecer patrocinios si se saben gestionar. La Ley de Mecenazgo es una oportunidad ahora que los coleccionistas se han agrupado, y podrían comprar y patrocinar obra pública.

 

T30d: Lo que sí pide al Ayuntamiento es que impulse su exposición por otros distritos…

E.S: Claro, las obras ya están preparadas y el catálogo hecho, e incluso se podría ampliar con más de otros distritos, como Carabanchel, Fuencarral, Villaverde o Vallecas. Que la muestra haga un recorrido, que se complemente con otros artistas en los barrios donde no tenga obra. No se trata ya sólo de promover mi extensa obra pública –de las que algunas piezas, deterioradas como la de AZCA, he reparado yo mismo–. Tanto José María [Carrascal, presidente de la Comisión cultural del Consejo Territorial, y comisario de la exposición] como yo buscamos una implicación real con el arte español de vanguardia.

 

T30d: En la escultura pública se da la paradoja de que, al ser visible siempre y por todos, llega a desaparecer de la vista. ¿Cómo se sortea esto?

E.S: Es porque la obra, como no sea de investigación, haya racionalizado el espacio y buscado el entorno adecuado, se queda anticuada y desaparece. Por eso hay que buscar nuevos alicientes: videoinstalación, agua… Yo tengo más de una decena de esculturas pública con fuente. Una obra como el “cubo” puedes verla continuamente y encontrar cosas nuevas, porque está concebida desde la investigación, es una creación matemática, donde ésta se une con la naturaleza y el pensamiento de la gente cuando la ve.

 

T30d: ¿Siente un cariño especial por alguna de sus obras en concreto?

E.S: Esta mañana, mi primer pensamiento ha sido para la última banda de Moebius, fractalizada, que he hecho en tres dimensiones para pasarla a un octaedro. Eso es lo que más quiero en este momento. Pero lo que se ama por encima de todo es la creatividad. Un artista nunca puede dejar de crear.

 

Antes de despedirse, Salamanca agradece a José María Carrascal, “quien más ha luchado, toda su vida, por la escultura pública”, su apoyo en la proyección de una muestra que durante un mes ha estado abierta a los vecinos de Tetuán y que, ojalá, puedan disfrutarla en breve los madrileños de otros distritos.

 

David Álvarez de la Morena

 

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